El Amor: De la Política al Puro Éxtasis

El amor es un concepto multifacético que varía de persona a persona. Existe en una escala jerárquica, que va desde lo físico hasta lo espiritual. El amor tiene diferentes capas y planos, dependiendo de donde uno se encuentre. La percepción del amor puede diferir significativamente entre individuos, como Adolf Hitler y Gautam Buddha, que tienen posiciones extremas.

Las Caras del Amor

En su nivel más bajo, el amor se convierte en una forma de política, un juego de poder. Cuando el amor se contamina con el deseo de dominio, se convierte en una estratagema política. Esta dinámica es evidente en las relaciones de pareja, donde la dominación y el control a menudo tienen prioridad. En estos escenarios, el amor es simplemente política disfrazada de algo dulce. El deseo de explotar a la otra persona se arraiga profundamente, lo que conduce a la posesividad y los celos. Como resultado, el amor se convierte en una fuente de sufrimiento, con solo una pequeña cantidad de placer fugaz.

La Amargura del Amor Mundano

En las etapas iniciales de una relación romántica, puede haber momentos de dulzura y felicidad. Sin embargo, la ilusión se desvanece rápidamente, revelando la dura realidad de la situación. Esta desilusión puede convertir el amor en una experiencia desagradable. Muchos individuos han optado por renunciar a amar a los seres humanos por completo, optando en cambio por dirigir sus afectos hacia mascotas, máquinas u objetos inanimados. Este cambio ocurre porque amar a los seres humanos se ha vuelto sinónimo de conflictos y discordias constantes.

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El Amor como Trampolín

La forma más baja de amor no es inherentemente incorrecta; puede servir como un trampolín hacia formas más altas de amor y conciencia. Observando y comprendiendo este nivel de amor, uno puede avanzar hacia arriba en la escala. El amor debe transformarse en una práctica meditativa, similar a la forma en que la medicina trata una dolencia. A través de la meditación, el amor puede purificarse y elevarse a un estado más extático.

La Esencia del Amor Incondicional

El amor en su forma más pura trasciende las relaciones y se convierte en un estado del ser. No está dirigido a una persona específica, sino que es una parte fundamental de lo que somos. En lugar de decir «te amo», es más preciso decir «soy amor». El verdadero amor no exige nada a cambio; se da libremente por el simple placer de dar. Este tipo de amor supera cualquier alegría experimentada anteriormente, abriendo nuevas dimensiones de belleza y verdad.

La Transformación del Amor a través de la Meditación

Para experimentar el amor en su forma más elevada, debe pasar por el proceso de la meditación. Al observar nuestros propios motivos y dinámicas de poder dentro de las relaciones, podemos sacarlos a la luz y transformarlos. Examinar conscientemente nuestras agendas ocultas y llevarlas a la conciencia es la clave para liberarnos de su dominio. A medida que nos damos cuenta de nuestros motivos inconscientes, pierden su poder sobre nosotros. Una vez que el amor se vuelve desmotivado, se convierte en la experiencia más extraordinaria y profunda que se puede tener.

El Amor: El Camino hacia Dios

El amor no es Dios en sí mismo, pero sirve como el puente que nos lleva a lo divino. Mientras que Dios puede ser olvidado, el amor no debe pasarse por alto, ya que es a través del poder purificador del amor que podemos alcanzar a Dios. El amor actúa como un agente alquímico que cataliza una transformación profunda dentro de nuestra conciencia.

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Experimenta el amor como el estado más elevado del ser: un portal hacia algo extraordinario.

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